{"id":10413,"date":"2022-04-01T01:05:00","date_gmt":"2022-04-01T01:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lajueya.net\/?p=10413"},"modified":"2022-03-31T21:52:41","modified_gmt":"2022-03-31T21:52:41","slug":"cooperacion-en-los-llanos-de-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lajueya.net\/index.php\/2022\/04\/01\/cooperacion-en-los-llanos-de-venezuela\/","title":{"rendered":"Cooperaci\u00f3n en los Llanos de Venezuela."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Indios panares ba\u00f1\u00e1ndose con jab\u00f3n por primera vez en el r\u00edo Maniapure, Venezuela (1). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Miguel Men\u00e9ndez, Julia D\u00edaz, Ewan S\u00e1nchez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el verano de 1992, tres estudiantes de medicina, de la facultad de Oviedo, se embarcaron en una aventura inolvidable para ellas, y muy relevante para cualquiera que quiera escucharla y aprender algo de ella. Con solo 22 a\u00f1os, se subieron a un avi\u00f3n con destino a Venezuela, para pasar cuatro meses viviendo en los Llanos, cooperando como m\u00e9dicos y profesoras, y nutri\u00e9ndose de una cultura que en nada se parec\u00eda a la que ellas hab\u00edan conocido hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para este art\u00edculo, decidimos hacerles unas preguntas a las tres, Ana, Cristina y Covadonga, para que nos contasen su experiencia, y lo que se llevaron de ella:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo empez\u00f3 a finales del cuarto curso de medicina, cuando se organizaron en la universidad unas jornadas de cooperaci\u00f3n, en las que diferentes organizaciones les presentaron a los alumnos sus proyectos, y les ofrecieron una oportunidad para viajar con ellos como cooperantes. Una de estas organizaciones fue la ONG \u00ab<strong><em>Madreselva<\/em><\/strong>\u00ab, que operaba en la cuenca del r\u00edo <em>Maniapure<\/em>, en lo m\u00e1s profundo de los Llanos venezolanos, m\u00e1s concretamente en el estado Bol\u00edvar, cerca de la selva del Amazonas. En esta zona, habitada tanto por criollos como por indios <strong><em>panares<\/em><\/strong>, una tribu ind\u00edgena del lugar, la sanidad era casi inexistente, por lo que toda ayuda era bien recibida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando las tres cooperantes llegaron a Venezuela, lo primero con lo que se encontraron fue con el ca\u00f3tico aeropuerto de Caracas, abarrotado de turistas, vendedores y tr\u00e1fico de todo tipo. Al principio se sintieron intimidadas, pensando que toda su estancia en el pa\u00eds iba a llevar ese ritmo. Por suerte, el tr\u00e1fico termin\u00f3 en cuanto llegaron a su verdadero destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abNos alojamos en un caser\u00edo de criollos en medio de la nada, cerca de algunos poblados de indios panares. En aquel lugar solo se respiraba calma. Era imposible no sentirse sobrecogido por los paisajes, los animales, las monta\u00f1as que se ve\u00edan a lo lejos&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es lo que nos cuenta Cristina sobre sus primeras impresiones al llegar a los Llanos. Tambi\u00e9n recuerda lo hospitalario que todo el mundo fue con ellas, especialmente los indios. Los criollos, dice, eran muy amables, muy considerados. Sin embargo, los indios estaban a otro nivel. Los adultos las llevaban a sus casas, les presentaban a sus familias, les daban alimentos&#8230; Los ni\u00f1os, por su lado, las miraban, desconcertados. Les sorprend\u00eda que tuviesen la piel tan blanca, que sus rasgos fuesen tan distintos, y que hablasen un idioma que ellos no entend\u00edan. Los panares son una tribu muy aislada. Tienen su propio idioma, sus costumbres y su forma de organizarse socialmente. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"666\" data-id=\"10419\" src=\"https:\/\/lajueya.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/MicrosoftTeams-image-15-1024x666.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10419\" srcset=\"https:\/\/lajueya.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/MicrosoftTeams-image-15-980x638.jpg 980w, https:\/\/lajueya.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/MicrosoftTeams-image-15-480x312.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption>(2) Covadonga, Ana, Cristina y Checho (izq-dch) cur\u00e1ndole una herida al capit\u00e1n Mendoza, l\u00edder del poblado de los panares.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"617\" data-id=\"10418\" src=\"https:\/\/lajueya.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/MicrosoftTeams-image-14-1-1024x617.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10418\" srcset=\"https:\/\/lajueya.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/MicrosoftTeams-image-14-1-980x590.jpg 980w, https:\/\/lajueya.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/MicrosoftTeams-image-14-1-480x289.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption>(3) La casa donde las cooperantes viv\u00edan, acompa\u00f1adas de algunos de sus vecinos.<\/figcaption><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trabajo de Ana, Cristina y Covadonga consist\u00eda, fundamentalmente, en atender los problemas de salud que estaban a su alcance. Ten\u00edan un peque\u00f1o consultorio en casa, con materiales proporcionados por la ONG, al que acud\u00edan los criollos del caser\u00edo. Los indios, sin embargo, ya fuese por desconfianza o por falta de costumbre, nunca iban a la consulta, as\u00ed que eran ellas tres las que iban a visitarlos a los poblados, les llevaban medicinas, les trataban los problemas, e intentaban que adquiriesen un poco de conciencia sobre la importancia de la higiene personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abAl principio no se fiaban mucho de nosotras, hasta que vieron que las cosas que hac\u00edamos les ayudaban y les hac\u00edan sentir mejor y estar m\u00e1s seguros.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de eso, Covadonga tambi\u00e9n nos cuenta c\u00f3mo se organizaban los poblados de estos indios. Viv\u00edan en chozas fabricadas con vegetales y troncos y todos los enclaves ten\u00edan una zona en el centro en la que se reun\u00edan, cocinaban con fuego, hac\u00edan artesan\u00eda&#8230; A eso se dedicaban las mujeres. Los hombres, en su mayor\u00eda, se dedicaban a la caza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de trabajar como m\u00e9dicos, las cooperantes tambi\u00e9n eran profesoras. Daban clases tanto a ni\u00f1os como a adultos de la zona, en las que les ense\u00f1aban, principalmente, a leer y escribir, pues la alfabetizaci\u00f3n era baja. Las clases solo se las daban a criollos, pues los indios no ten\u00edan ning\u00fan inter\u00e9s en aprender un idioma que no fuese el suyo. E incluso cuando no estaban trabajando, siempre hab\u00eda algo con lo que ayudar. Pod\u00edan pintar la puerta de alg\u00fan vecino, ayudar a alguna madre india a cuidar de sus hijos, o simplemente conocer a la gente que las rodeaba y descubrir sus costumbres y su forma de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que recordar que todo esto lo hicieron cuando ten\u00edan 22 a\u00f1os, con lo que pr\u00e1cticamente no ten\u00edan experiencia ejerciendo como m\u00e9dicas. Por suerte hab\u00eda un hospital relativamente cerca, para cuando lo necesitasen urgentemente. El hospital se encontraba en <strong>Caicara del Orinoco<\/strong>, a dos horas en coche de donde ellas viv\u00edan. Visitaban Caicara una o dos veces al mes, para hacer acopio de alimentos y medicinas. Tambi\u00e9n aprovechaban para llamar a casa, pues el tel\u00e9fono m\u00e1s cercano tambi\u00e9n se encontraba all\u00ed. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abMuchas veces, en Caicara, nos encontr\u00e1bamos a personas que se iban a alguna ciudad grande, como Caracas o Maracaibo, y les d\u00e1bamos cartas que hab\u00edamos escrito para que las enviasen a Espa\u00f1a por nosotras. Muchas de ellas nunca llegaron, pero las que lo hicieron, a\u00fan las guardamos como tesoros. Son un bonito recuerdo de nuestro viaje\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para terminar la entrevista, le pedimos a Ana que nos contase una an\u00e9cdota del viaje que fuese importante para ella. Ella nos habl\u00f3 de la primera vez que consiguieron que los indios se ba\u00f1asen con jab\u00f3n. Hab\u00edan estado semanas d\u00e1ndose cuenta de que muchos de ellos ten\u00edan problemas de piel, por falta de higiene, as\u00ed que cuando ya ten\u00edan algo de confianza, fueron al poblado cargadas de pastillas de jab\u00f3n, y convencieron a todos para ir al r\u00edo Maniapure a darse un ba\u00f1o. Al principio, solo los ni\u00f1os se metieron con ellas, hasta que sus madres y padres empezaron a unirse, y terminaron todos juntos disfrutando del agua y de la compa\u00f1\u00eda del resto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abEs un recuerdo que me hace muy feliz, porque es la muestra de que, cuando tienes buenas intenciones, no importa la raza, ni el idioma. Puedes encontrar a gente que se convierta, pr\u00e1cticamente, en tu familia, en cualquier parte del mundo\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>______________________________<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>INFORMADORAS:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Rodr\u00edguez Casas, Cristina:<\/strong> ginec\u00f3loga, cooperante.<\/li><li><strong>Tom\u00e9 Nestal, Covadonga:<\/strong> pediatra, cooperante.<\/li><li><strong>Aguilar Olmos, Ana: <\/strong>cardi\u00f3loga, coopperante.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>FOTOGRAF\u00cdAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Tom\u00e9 Nestal, Covadonga (1)<\/strong><\/li><li><strong>Garc\u00eda Marqu\u00e9s, Mario: <\/strong>periodista que coincidi\u00f3 con las cooperantes en los Llanos. (2), (3)<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Las fotograf\u00edas se obtuvieron de un \u00e1lbum de fotos del viaje que Covadonga conserva en su casa<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Indios panares ba\u00f1\u00e1ndose con jab\u00f3n por primera vez en el r\u00edo Maniapure, Venezuela (1). Miguel Men\u00e9ndez, Julia D\u00edaz, Ewan S\u00e1nchez En el verano de 1992, tres estudiantes de medicina, de la facultad de Oviedo, se embarcaron en una aventura inolvidable para ellas, y muy relevante para cualquiera que quiera escucharla y aprender algo de ella. 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