{"id":9279,"date":"2022-01-14T01:10:00","date_gmt":"2022-01-14T01:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lajueya.net\/?p=9279"},"modified":"2022-01-13T17:33:03","modified_gmt":"2022-01-13T17:33:03","slug":"vivencias-cabraliegas-en-alemania-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lajueya.net\/index.php\/2022\/01\/14\/vivencias-cabraliegas-en-alemania-ii\/","title":{"rendered":"Vivencias cabraliegas en Alemania, II"},"content":{"rendered":"\n<p>De izquierda a derecha, Luis Borbolla Espina, M\u00aa Josefa S\u00e1nchez \u00c1lvarez, C\u00e1ndida Alonso D\u00edaz y Julio Prieto D\u00edaz, en la casa en la que se alojaban en la localidad de\u00a0Wevelinghoven, en 1965. Imagen cedida por Mar\u00eda Josefa S\u00e1nchez.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Recuerdos de la estancia en Alemania.<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Marta Herrero, Iker Garmilla y Antonio Gonz\u00e1lez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Una vez en Alemania, M\u00aa Josefa S\u00e1nchez y Jos\u00e9 Luis Borbolla llegaron a la casa en la que hab\u00edan alquilado una habitaci\u00f3n, gracias a una hermana de Luis, Angelina Borbolla, y a su marido Manolo.\u00a0La casa se encontraba en la\u00a0localidad de\u00a0Wevelinghoven, cercana\u00a0a\u00a0la frontera con B\u00e9lgica y a dos famosas ciudades alemanas, Colonia y D\u00fcsseldorf.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras d\u00edas buscando trabajo, consiguieron un empleo temporal en una f\u00e1brica de madera donde\u00a0se hac\u00edan\u00a0plantillas.\u00a0No obstante, gracias a un comportamiento ejemplar durante\u00a0las jornadas laborales, la empresa les hizo un contrato fijo,\u00a0lo que, con el tiempo, atenu\u00f3 su dif\u00edcil situaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro, un primo de Jos\u00e9 Luis Borbolla, ejerc\u00eda como abogado en Oviedo, y consigui\u00f3 proporcionarles un pasaporte doble con el\u00a0que pudiesen emigrar, en el que ya figuraban\u00a0Jos\u00e9 Luis y\u00a0M\u00aa Josefa\u00a0como\u00a0marido y mujer. El pasaporte, que M\u00aa Josefa extravi\u00f3 hace ya a\u00f1os, fue\u00a0la condici\u00f3n decisiva que evit\u00f3 que mandasen a su marido de vuelta, al otro lado de la frontera, despu\u00e9s de sufrir un accidente en la f\u00e1brica, que le cost\u00f3 los dedos de una mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del accidente, Luis encontr\u00f3 trabajo en otra f\u00e1brica, esta vez de tractores, en\u00a0Neuss, una localidad cercana a D\u00fcsseldorf. Josefa, por su parte, comenz\u00f3 a trabajar en otra empresa, dedicada a la fabricaci\u00f3n de piezas de aviones, en la misma ciudad que su marido. Adem\u00e1s de este destino, Josefa tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en una f\u00e1brica de conservas y, por \u00faltimo, en una azucarera, donde se extra\u00eda az\u00facar de la remolacha y se hac\u00edan patatas fritas.<\/p>\n\n\n\n<p>No les fue complicado adaptarse. El matrimonio comparte muy buenos recuerdos de su estancia en Alemania, y cuentan que recibieron muy buen trato por parte de todo el mundo, pues en la casa en la que se alojaban conocieron a gente de diversas nacionalidades: italianos, turcos, alemanes, polacos&#8230; y tambi\u00e9n otros espa\u00f1oles. Los espa\u00f1oles eran procedentes de\u00a0Benia\u00a0de On\u00eds, de Aballe, en Parres, de la cuenca minera e, incluso, algunos conocidos de Arenas de Cabrales. <\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco les cost\u00f3 acostumbrarse a la comida, pues la\u00a0llevaban hecha de casa en fiambreras con su nombre, para calentarlas <em>al ba\u00f1o-mar\u00eda<\/em> en la f\u00e1brica. Nunca llegaron a\u00a0dominar completamente el idioma, pero consiguieron\u00a0aprender expresiones\u00a0esenciales\u00a0que les bastaron\u00a0para\u00a0desenvolverse en el d\u00eda a d\u00eda de la sociedad alemana.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lajueya.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FF9F9ACD-2149-4F3D-8597-2969867369CD-720x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9324\" width=\"420\" height=\"597\"\/><figcaption>Mar\u00eda Josefa S\u00e1nchez en el parque zool\u00f3gico de Colonia en 1965. Imagen cedida por Mar\u00eda Josefa S\u00e1nchez.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abNos trataron de maravilla, de tal manera que la \u00faltima empresa en la que estuvimos quiso renovar nuestro contrato para volver a trabajar para ellos, cuando ya\u00a0est\u00e1bamos de vuelta en Espa\u00f1a.\u00bb<\/p><cite>Mar\u00eda Josefa S\u00e1nchez<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En 1969, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su llegada a Alemania, el matrimonio regres\u00f3 a Espa\u00f1a debido a la muerte del padre de Josefa. Al igual que a la ida, realizaron el viaje de vuelta en taxi. Pepe, un taxista de Panes, y de apellido Abascal, seg\u00fan recuerdan los informadores, los recogi\u00f3 en la casa de\u00a0Wevelinghoven y los trajo de vuelta a Arenas de Cabrales, haciendo varias paradas en Francia durante el trayecto, para comer y descansar. El viaje les cost\u00f3 3.000 pesetas, igual que el de ida. <\/p>\n\n\n\n<p>Una vez en Espa\u00f1a y tras el reencuentro con su familia,\u00a0aplazaron la vuelta a Alemania para m\u00e1s tarde; pero por suerte, Luis consigui\u00f3 trabajo en la empresa\u00a0\u201cViesgo\u201d, as\u00ed que finalmente decidieron quedarse en Cabrales.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>INFORMADORES:<ul><li>S\u00c1NCHEZ \u00c1LVAREZ, Mar\u00eda Josefa, 76 a\u00f1os. Vecina de Arenas de Cabrales, jubilada.<\/li><li>BORBOLLA ESPINA, Jos\u00e9 Luis, 83 a\u00f1os. Vecino de Arenas de Cabrales, jubilado.<\/li><\/ul><\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De izquierda a derecha, Luis Borbolla Espina, M\u00aa Josefa S\u00e1nchez \u00c1lvarez, C\u00e1ndida Alonso D\u00edaz y Julio Prieto D\u00edaz, en la casa en la que se alojaban en la localidad de\u00a0Wevelinghoven, en 1965. Imagen cedida por Mar\u00eda Josefa S\u00e1nchez. Recuerdos de la estancia en Alemania. 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