Guión gráfico o story board. Ejercicio como indicación para una toma. Ilustración: Iván González Solís

Iván G. Solís, Edgar F. García.

Seguro que a más de uno le encantará alguna serie de animación de cualquier tipo. Todos disfrutamos de una buena historia, contenida en un par de horas, que nos pueda llevara un mundo completamente distinto, magistralmente acompañado por bandas sonoras para el recuerdo o personajes inolvidables. Sin embargo, ¿qué hay detrás de todo esto?

Uno no es capaz de darse cuenta del esfuerzo que hay detrás de un estudio de animación hasta que lo ve con sus propios ojos. Por ejemplo, ¿cómo se está realizando la serie de televisión “Dr. Stone” (un anime/serie japonés) a manos de la empresa TMS Entertainment en Tokio.

En primer lugar, el director se intenta familiarizar con el manga en cuestión, contrata al personal necesario para llevar a cabo la animación y administra algún que otro presupuesto.

Tras ello, organiza los distintos departamentos, como los de los animadores (encargados de dibujar cada escena, fotograma a fotograma) o los de los responsables de poner voz a los personajes y de los efectos de sonido; y revisa todo el proceso de trabajo.

Se comienza realizando un guión, previendo los capítulos y acometiendo los bocetos de los personajes, con sus expresiones, proporciones, fondos de paisajes y animaciones de prueba.

Una vez completada esta fase, el director revisa viñeta a viñeta el manga original, para dar indicaciones exactas de cómo quiere las escenas (ángulos de cámara, emociones y movimientos de personajes, música, número de tomas, etc).

Asumidas las indicaciones, los animadores empiezan a hacer las tomas definitivas de cada capítulo, de acuerdo con los bocetos diseñados (alrededor de 300 por capítulo) por unos 20 animadores. Un número tal de animadores supone 20 versiones ligeramente diferentes, cuya consistencia corre a cargo de un director de animación que revisa todas las versiones y las corrige.

A la hora de dibujar las tomas, se hacen más de 100 dibujos para cada una, empezando con el contorno de los personajes, luego dándoles color, añadiendo el fondo y agregando las voces y efectos de sonido. Finalmente se juntan todas las tomas y se forma el capítulo.

¿Suena simple, verdad? Pues el trabajo de un sólo capítulo, de escasos 20 minutos, puede suponer un proceso de semanas en su día a día. Sin duda, todo un oficio -o varios- a tener en cuenta.

Storyboard: “modo de previsualización habitual de pre-producción en la industria fílmica” (Wikipedia).