En la localidad de Arriondas, el 15 de julio de 1949, nace Josefina Junco Quesada, una niña que crecería para convertirse en filóloga, profesora y artista autodidacta.

Gijón es la ciudad donde enseñó Lengua y Literatura, a la vez que creaba sus diversas obras. Aquí, en el año 1980, tuvo lugar su primera exposición individual, y en un curso de cerámica al que asiste, se familiariza con el uso de pigmentos y colores, que se vuelven claros protagonistas en sus creaciones, llenas de fuerte sentido decorativo y masas cromáticas

Su estilo se caracteriza por ser un arte figurativo, lleno de imágenes verosímiles y familiares para la autora, con raíces casi ingenuas. Por otra parte, algunos de sus cuadros tienen una estética parecida al surrealismo belga, corriente que busca mostrar una realidad onírica e imaginaria, más allá de la realidad física. 

Para nosotras, la utilización del contraste entre colores pasteles y otros muchos más saturados es casi hipnótico, tranquilizante, dando hasta un toque misterioso a paisajes y objetos a los que estamos acostumbrados, como se puede apreciar en “Esplendor de Invierno II“.