Gloria Gª Cuenco y Ana Montes. A lo largo del año, se celebran muchas fiestas, pero muy pocas con tanto sentimiento y dedicación como La Salud de Cabrales. Para explicar el comienzo de esta tradición, nos debemos remontar a comienzos del siglo XVIII.

Don Francisco Bueno de la Bárcena, natural de Carreña e inmigrante a Sanlúcar de Barrameda, cayó enfermo en Cádiz. Este se encomendó a la Virgen de La Salud para recuperar la vista, que había perdido a causa de la viruela. Su promesa consistía en que, si se obraba el milagro, le construiría una capilla a la virgen en su pueblo natal, Carreña. Y así fue; en el año 1830 levantó la capilla en un lugar llamado «el Coterín de la Fragua», y trajo una virgen de marfil a lomos de caballo desde Sevilla, en un arca de doble fondo para protegerla de los atracadores.

Imagen de la Virgen de la Salud en 1960. Fotografía de Loli Vallines.

Durante la guerra civil, la capilla fue destruída y la Virgen desapareció, siendo sustituida por un cuadro de la misma, hasta que en 1942, con ayuda de los vecinos del pueblo, se reconstruyó la capilla con la actual imagen de la Virgen, donada por María Santiago Bueno, una vecina de Carreña.

Reconstrucción de la capilla en 1942. Fotografía de Loli Vallines.

Ahora que conocemos su historia, podemos explicar muchos detalles de clara procedencia andaluza, que toman lugar en las fiestas de La Salud.

Desde la llegada de la virgen al pueblo, su imagen sale a pasear cada año el domingo después del día de Covadonga. Y, aunque se trata de una fiesta en la que debería participar todo el concejo, la mayoría de quienes hoy acuden a la procesión -siempre con alguna excepción- son originarios de Carreña.

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Informantes:

  • Maria Guadalupe Vallines Marques, 89 años. Vecina del pueblo.
  • Dolores Vallines Pérez, 73 años. Vecina del pueblo.
  • Marilar Fernandez Diaz, 59 años. Vecina y hostelera de la localidad.​